Subgerente municipal baila desnudo en el Observatorio.

El funcionario está a cargo de la subgerencia de logística

POLÍTICA

Mientras tanto la ciudad sigue sufriendo atentados, asaltos y dinamitazos.

Anthony Ivan Espinoza García, subgerente de logística de la Municipalidad Provincial de Barranca baila desnudo en el Observatorio de Seguridad Ciudadana.

Estas imágenes son del mes de febrero del 2017 y se filtraron a la prensa el mes de marzo, días antes del desastre por el fenómeno del niño. Los regidores tienen conocimiento de este excecrable comportamiento y postergaron su investigación por la situación de emergencia que debieron atender en ese momento.  Pero ahora deben investigar lo que sucedió y expulsar a todos los implicados en esta falta grave.

El mismo Elgar Marreros tiene conocimiento de los sucedido aquel viernes 24 de febrero, la borrachera que se habría iniciado en las oficinas de la gerencia municipal y terminó también profanado las instalaciones del Observatorio de Seguridad Ciudadana como si se tratara de un burdel.

Ebrio y sinverguenza, según nuestras fuentes Anthony Espinoza fue rescatado por el gerente municipal Wilmer Martinez quien al enterarse del bochornoso espectáculo acudió al observatorio para llevarlo a Huacho, pretendiendo que todo quede en secreto.

¿Cómo llegó el señor Espinoza?

La juerga inició en la municipalidad, como se acostumbra cada vez que hay algún negociado que celebrar. Los funcionarios de confianza y la señora que cobra los diezmos se encierran en una especie de orgía administrativa a deleitar buen vino y buen whisky, compartiendo de manera fraternal y pasando un buen rato. De aquí habría salido Espinoza hacia el paradero de Huacho, pero la mototaxi lo llevó a otro destino dejándolo sin ropa y en la calle.

Las cámaras de seguridad lo captaron caminando desnudo y al saber su identidad lo llevaron al observatorio donde le dieron ropa. Mientras tanto la reacción del subgerente es tal cual se muestran en las imágenes, muy alegre pero a la vez desafiante con el personal de seguridad. “Yo soy el subgerente” decía.

No es la primera vez que se registran estas obsenidades en las instalaciones públicas bajo la gestión de Elgar Marreros. Lo paradójico es que el alcalde pretende dictar cátedra de moral y ética al pueblo a través de su verborrea matutina, pero ni en su propia casa ni en la casa del pueblo hace respetar su prédica. Es la doble moral de este mercenario y traficante de la fe, que no se cansa de robar ni de vilipendiar la institucionalidad y la democracia.

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