Pinturas e ilustraciones del a Tierra Nueva - Camile de Roquefeuil

El presente artículo aborda las opiniones y pareceres de los diversos viajeros extranjeros en sus largos recorridos por nuestro país, y en especial por las actuales provincias de Barranca y Huaura, bajo la coyuntura del proceso de la independencia.  Estas opiniones se inician con  el viajero Julián Mellet, quien nos da sus apreciaciones geográficas y socio-económicas de Barranca, luego tenemos las opiniones vertidas por Camile de Roquefeuil, el ruso Golovnin, el inglés Basill Hall entre otros.

Barranca en la visión de los viajeros

Julián Mellet, viajero francés, anota en su diario personal que después de recorrer Pisco, pasó a la ciudad de Lima, lugar de tránsito cuyo destino final era la ciudad entonces peruana de Guayaquil, Mellet nos da una primera impresión del puerto de Chancay y su población de la siguiente manera : “[…] aldea situada a 22 leguas de Lima goza de agradable temperatura; los habitantes son de carácter dócil […][1] y en la que resalta la composición social en donde destacan mestizos y blancos[2], la mayor parte tributarios y el tercio de mestizos y blancos. Las chancayanas brillan por su hermosura, además la sus habitantes son hábiles compradores  y vendedores  de corderos y cabras traídas de las serranías.[3]

La descripción que hace Mellet de Barranca, es que la ciudad está habitada por  “[…] por indios tributarios de carácter sumiso y débil […]”[4] destacando también como Chancay en el comercio de corderos, ganado vacuno, carbón, caña de azúcar y anís; las cuales eran comercializados con Lima, generando grandes entradas a esta aldea, [5] estos traslados eran realizados en gran cantidad de mulas.

Los habitantes  de Barranca no superaban los 1200 habitantes, siendo estos grandes bebedores de chicha.

Podemos establecer que el norte chico, mantenía un  intenso comercio con la capital, en la que destacan la caña de azúcar, pero sobre todo el comercio de corderos  y ganado vacuno generando redes de comercio.

Un aspecto importante a mencionar  son las futuras relaciones comerciales que haría el país, bajo aun dominio español o en su futuro independiente con Francia. Esta es la opinión comercial del viajero Camile de Roquefeuil, sobre las potencialidades comerciales que tenía de nuestro país:

“El Perú ofrecería un mercando inmenso a nuestro comercio, si estuviese  libre; pero aún en el estado en que hemos encontrado las cosas en 1817 (es decir bajo el régimen de leyes restrictivas) era ya considerable el consumo de productos de nuestra industria, a los que los españoles dejaban entraren una  fuerte proporción en sus cargamentos.”[6]

Es de precisar que Roquefeuil, señala la relación comercial entre Perú y Chile, basado principalmente en que […] el Perú provee a Chile azúcar, cacao […] En retorno, recibe granos, sebo, cobre y carnes secas (tasajo). Este comercio estaba en suspenso en 1817.”

De esta cita podemos deducir por lo tanto que uno de los principales productos de exportación de nuestro país, era la caña de azúcar, pero dicho circuito comercial se encontraba suspendido por la guerra independentista en Chile. Ello conllevó a que dicho circuito comercial, en la que estaba incluida Supe, Barranca, Pativilca y Paramonga, sufra un profundo estancamiento y debilitamiento económico a raíz de los problemas antes mencionados. La crisis se ve acentuada al verse también suspendida el comercio virreinal entre Perú y México. Es por lo tanto los criollos y hacendados quienes se ven perjudicado comercialmente ante este estancamiento, perjudicando sus intereses.

Dicho contexto de crisis comercial, y en especial para los pobladores del  Norte Chico,  es reforzado por el viajero ruso Vasilii Mikhailovicht Golovnin quien nos presenta un panorama realmente crítico  indicando que si “[…] es cierto que la tierra podría producir también  cualquier otro cereal, pero por falta de número suficiente de labradores se importaba de Chile […]”[7], pero que a raíz de la independencia de dicho país, todos los productos se volvieron carísimos, es decir la escases determinó un proceso inflacionario que fue sentido en gran medida por los sectores populares de nuestro país.

Otro de los aspectos que menciona Golovnin, es sobre el desabastecimiento de la mano de obra negra (esclavos) al ser declarado Chile independiente, ello fue sentido por los hacendados quienes requerían con urgencia dichos trabajadores para sus haciendas, con lo cual pasan a convertirse en un bien económico preciado, pero era prácticamente imposible continuar con el negocio negrero a raíz de que las naves republicanas[8] controlaban el mar pacífico sudamericano y sus puertos respectivos.

Si a esto le sumamos los elevados impuestos,  ya que se pagaba 12% por todo producto español  y 36% por todo producto extranjero, lo cual encarecía aun más los productos importados.[9]

La opinión de Golovnin en referencia a los indios peruanos está llena de calificativos, en la que la sumisión y la falta de honradez  parece ser una de sus aspectos más llamativos para el viajero ruso, lo cual lo manifiesta de la siguiente manera:

         “Los indios que viven en las ciudades españolas son mansos y sumisos, pero no olvidan su condición antigua. Abadía tiene un criado indio viejo, […] cuando este sale a comprar comida para su señor en el mercado donde los indios llevan todo, estos le expresan a su modo el respeto debido […] los indios que viven cerca de Lima son labradores y pescadores. No tienen la honradez de sus  antepasados […]”.[10]

Es de destacar, la opinión del viajero  Alexander Caldleuch, quien después de recorrer las costas del atlántico sudamericano, Brasil, Buenos Aires y Chile, había partido a nuestro país un 14 de abril de 1821, la situación en la cual se encuentra es una ciudad de Lima sitiada por mar y  tierra por Lord Cochrane,[11] el panorama por lo tanto es sombrío y terrible, donde los desmanes por parte de los negros esclavos en la ciudad son repugnantes,[12] además describe el panorama de las haciendas azucareras del norte de Lima, en relación a sus negros esclavos  señalando que:

“Algunas haciendas azucareras cercanas a Lima, trabajan hasta con quinientos negros. Pero desde la entrada de San Martín, con su ofrecimiento de liberar  a todos los niños de esa raza que nacieran a partir de esa fecha, ha disminuido el número de peones negros, […].”[13]

Caldleuch al abandonar la ciudad de Lima, se dirige al norte, tal como él lo testifica, pasa por la Isla Guanera de Las Marquezas (llamadas en la actualidad Hormigas), para luego desembarcar en la bahía de Salinas, inmediatamente se traslada a la ciudad de Huacho en ella encuentra un panorama económico interesante, en la que los ingleses, obtenían beneficios económicos a través de la venta de sus productos, aprovechando la coyuntura independentista, este indica que: 

         “Encontramos varios barcos ingleses que tenían tráfico de comercio con estas costas. Todos los que tienen sus intereses en esto aprecian enormemente la protección que el comandante en jefe da al comercio.”[14]

Uno de los aspectos que señala Caldleuch es la opinión de las clases inferiores,[15] con relación a los términos Libertad y Constitución, indicando que ello no significaba cambio[16] de allí que San Martín tenía que “convencer” a estas clases menos favorecidas, formándole una incipiente cultura política, donde :

         “[…] se les tuvo que decir que ganarían en consideración formando parte de los poderes legislativos y ejecutivo  y que conseguirían mercado para sus productos […] en pocas palabras lo único que faltaba al Perú para ser firme y feliz era el libre comercio […]”[17]

De allí que el libre comercio constituyó a mi parecer la piedra angular, y la utilización del discurso político como instrumento para  concientizar pero sobre todo convencer a los sectores populares, hasta ese momento pasivos e indiferentes, formar una idea de que el cambio (termino del dominio español) generaría una oportunidad para salir de la pobreza a través de la venta de sus productos.

Además es muy crítico del ejercito de San Martín, ya que si bien la retórica del general buscaba convencer al sector popular, muchas veces esto no iba acompañado por el comportamiento de su ejercito, quienes en algunos puertos y caletas causaron  desmanes y saqueos, generando el repudio de aquellas poblaciones costeñas con “[…] tristes espectáculos de falta de discriminación y sensatez, cosa que contribuyó en mayor forma a retrasar las medidas que San Martín propugnara”, [18] por ello el viajero manifiesta que su ejercito era numeroso, estaba mal organizado y formado por reclutas recientes[19]. Finalmente el viajero señala que llegó  a la Isla de Juan Fernández;  para luego llegar al puerto de Valparaíso, siendo su último lugar, Santiago.

Huaura,  en los ojos de Basil Hall (1821)

El viajero  escocés Basil Hall fue testigo presencial de los momentos más álgidos en cuanto a la independencia, ya sea desde los meses previos, pasando por la misma proclamación y los primeros días del gobierno de Protectorado. Además Hall, nos ha dejado unos escritos muy  interesantes sobre el accionar político en cuanto a personajes, pueblo, y las actitudes y comportamiento asumidos en los momentos más dramáticos que le tocó vivir a raíz de la proclama de la independencia.

Su opinión con referencia la norte chico, es detallada a partir del 31de Julio de 1821, en la cual embarcado en la nave  inglesa Conway, con destino al puerto de Huacho, debido a  la falta de agua, elemento escaso, por aquellos días en el Callao. Al llegar el 2 de agosto a Huacho, Hall, aprovechando que la embarcación se  abastecía de víveres y agua, este decide trasladarse a Huaura, lugar como él mismo lo manifiesta era interesante por haber sido el cuartel general del ejército de San Martín[20]. Hall destaca lo abundante de agua que tenía el río Huaura, su clima,  su abundante vegetación, muy distinta a otros lugares donde había estado, en las que el desierto era el común denominador. Además hace una descripción de las casas por donde pasaba, de la siguiente manera:

“Estas moradas tenían tosca semejanza de líneas con un templo griego, eran oblongas, con techo casi plano y adornadas al frente con una fila de columnas. Los muros altos de unos doce pies, se componían de grandes cañas colocadas verticalmente y enzarzadas a través de junco. Las columnas eran generalmente de postes cubiertos de pequeñas varillas colocadas juntas […]. Cada muro estaba coronado por una especie de entablamento en un grosero friso de madera y cornisa tallada con cuchillo.”[21]

Estas descripciones señaladas por Hall, le indican un valor especial por aquellas viviendas ubicados a lo largo del camino de  Huacho a Huaura, y casi colindando nuevamente con el desierto, señala además, la existencia de las acequias a las orillas de cada casa o cada campo de cultivo,  donde el valor del agua era tan preciado y conservado, sobre todo tratándose de  uno de los lugares de la costa pacífica,  donde casi nunca llueve.

Al volver a Huaura, señala Hall, pudo conversar con el gobernador de dicho pueblo, este era indígena, almorzaba con otros tres amigos, lo señala como persona discreta y hábil[22] presume dejado en ese mando por San Martín, indica que el almuerzo consistía en carne la cual era pinchada por los comensales, pero lo mas interesante a destacar es el efecto comercial que trajo inmediatamente al proclamarse la independencia, y la presencia en dicho almuerzo de  productos extranjeros tal como lo detalla agudamente de la siguiente manera:

“Era interesante, dando un vistazo a la tienda, observar el efecto de los recientes cambios políticos. Una pieza de paño ancho  inglés, descansaba sobre un cajón de vino francés marcado “Médoc””; sobre la mesa había una botella de champaña; en los cuchillos y tenedores se leía Sheffie,  y el biombo que dividía la habitación estaba hecho con un pedazo de algodón estampado de Glasgow.”[23]

Lafond y Huacho

Gabriel Lafond, fue un viajero francés quien no da detalles de las principales actividades económica  realizadas en el norte Chico, en especial hace referencia a Huacho. Es así que en el brick (La Rita), parte desde Guayaquil hacia Lima[24] con la misión de trasladar despachos y conducir oficiales. La navegación fue un poco dificultosa sobre todo por los vientos que dificultan el viaje, en la que casi la embarcación naufraga; superado el incidente, y después de diez días de navegación este,  llega al puerto de Huacho, destacando por su producción de sal.

Posteriormente Lafond, hace un análisis económico, señala la falta de trigo,  producto del rompimiento comercial Chile – Perú, a raíz de la independencia sureña, el cual había generado falta del producto, pero que a su vez este circuito comercial estaba siendo reemplazado por el comercio norteamericano, de allí que señala en referencia al tema lo siguiente :

“Antes de la guerra de la Independencia, los cargamentos de cereales venían de Chile por los puertos de Valparaíso y Talcahuano. Hoy en día los norteamericanos traen sus harinas y hace competencia a  las harinas chilenas”.[25] 

Otro de los aspectos a mencionar, por el viajero francés es su opinión aguda y crítica en cuanto a los primeras consecuencias políticas, es decir al ascenso de la sectores populares del país (indígenas en particular) es decir al copa miento como el mismo llama de puestos lucrativos, a raíz de la independencia,  señalando que:

“Desde la guerra de la independencia, los europeos han perdido mucho de su influencia, y los indígenas se han apoderado de los puestos lucrativos. Las clases intermedias se han elevado  y aspiran a las ventajas que hasta ahora han sido privilegio de los blancos.”[26]

Sin embargo, para Lafond, las causas de la inestabilidad política vivida por las nacientes repúblicas sudamericanas, estaría en la inferioridad física y moral de ciertas razas, por ser estas fácil de  manejar y sin ninguna experiencia social,[27] que las libere de los inescrupulosos.

Proctor y el Perú en el contexto de 1823 Y 1824

Proctor, llega al Callao el 23 de mayo de 1823, procedente de Valparaíso, posteriormente se traslada a Lima lugar en el cual hace una descripción general de la ciudad, sus principales instituciones políticas  y sus habitantes.  A continuación detalla, a lo que él califica “los principales sucesos políticos del que fui testigo”.[28] Indudablemente fue testigo de excepción sobre los primeros años de agitada vida política del país, es que bajo estos avatares de la política nacional, el viajero inglés parte hacia Trujillo un 8 de julio de 1823, con el objetivo de entrevistarse con el presidente Riva – Agüero;  pero luego de dos días de viaje “incomodísimo”[29] llega a desembarcar en el puerto de Huacho, cuya primera impresión es la de ser “[…] uno de los lugares más ruines que vi en el país”.[30] La describe como un pueblo con muchas chozas indias,[31]siendo su mayor parte indios “[…] pescadores de raza robusta e  intrépida, gordos, rollizos,  y de buena índole, aunque con facciones más bien tristes […]”.[32] Lo que sí le llama la atención es  la vestimenta entre los indios pobres y de mejor clase, mientras que a las primeras las describe como mujeres que:

[…] usan camisas  de manga corta, de picote azul, abiertas en el pecho, y enaguas azules espesamente acolchadas, llenas redondas y tan largas que no se ven los pies.”[33]

 Por otro lado, las vestimentas de las mujeres indias de mejor posición económica varía en relación a las anteriores por que “[…] tienen una vestidura bajo la camisa tosca de lana hecha de hilo, con peto bellamente bordado, dejando siempre el cuello descubierto.”

 La descripción general de la ciudad, es que ella carece de aseo, donde el polvo casi siempre cubre los zapatos, pero que sobre todo es recordada por haber sido el cuartel general de San Martín, pero que justamente debido a la falta de salubridad, sufrió muchas muertes.[34]

Un aspecto a mencionar es que la disposición de caballos era mínima en la cuidad, mucho menos si estos estaban en buen estado. Proctor hace mención aquí un término como “Caballos del Estado”, mientras que los poco que aún existieran serían requisados por los corredores del Alcalde.[35] Este término utilizado, también nos sirve para conocer el real estado de la cosas en lo económico, producto de los largos años de guerra por la independencia y sus consecuencias en los sectores populares de  nuestro país.

Al unísono se trasladó a Huaura, esta vez acompañado por un indio, quien le servía de guía. Una característica en Proctor, es la descripción geográfica de la costa peruana, calificándola de estéril y cubierto de cerros de arena;   estas solamente cortadas por la presencia de valles con sus respectivos ríos que le dan verdor, vegetación  y vida.

Además menciona, la diversidad de frutas que observaba en el trayecto como “la amarilla naranja, la verde chirimoya, cachos de banana y uva purpurina […]”[36], las cuales estaban acompañadas por cultivos como la “mandioca[37], alto y lustroso maíz y la alfalfa alimento universal del ganado peruano.”[38] Por lo demás la impresión que tuvo de Huaura, es un poblado tan igual como Huacho, calificándola como “respetable”[39], pero que su trayecto tenía que continuar hacia el norte al no encontrar caballos que le facilitaran el recorrido.

La visión de Proctor con respecto a Supe

Al llegar a Supe esta es la descripción que manifiesta Proctor, con respecto a ella “La ciudad tienes plaza donde están  la iglesia y la casa del gobernador; el resto se compone de casas de adobe como las de Huacho, y chozas indias de caña”.[40]

Luego de presentar sus credenciales respectivas al gobernador de la ciudad, quien le pone a su disposición su casa, ya que su familia se había puesto a mejor recaudo en las serranías, evitando así caer en manos de los españoles. Luego, manifiesta que establece una reunión con el Marqués de Casa Muñoz, rico hacendado de Barranca, quien le da un panorama de la realidad político social de la zona y del país en general, señalando,  la activa participación de los guerrilleros, e indicando que:

“[…] tenía pocos subalternos armados con lanzas; todos los  caballeros del país formaban bandas  guerrilleras, tanto para molestar al enemigo como  para defender sus bienes.”[41]

Esta afirmación corrobora que la guerra de la independencia en el país y sobre todo en el norte chico, fue una contra los españoles, pero también una guerra por la supervivencia.

Al pasar la noche en Supe, al día siguiente, Proctor llega a Barranca, siendo recibido también por el gobernador de la localidad, este le invita a almorzar,[42] inmediatamente después le brinda dos buenos caballos para continuar su recorrido.

Al pasar por el río Barrancas (Río Pativilca), y haciendo una descripción geográfica muy detalla de las riveras y el río en mención, llega a un ingenio azucarero,[43] cuyo dueño era un español. Proctor, brinda detalles exquisitos de la hacienda y sus principales construcciones:

         “Es fundo notablemente bueno, con capilla y edificios cercados de alto muro como fortaleza. Cuando pasamos la portada entramos en un gran patio oblongo, con linda casa en un extremo, y el resto ocupado por el molino, trapiches y cuartos de esclavos. La tierra está abundantemente provista  de agua llevada a todas partes por acequias de mampostería; algunas plantaciones empezaban a brotar, otras se hallaban en pleno crecimiento y otras más a medio desarrollar”[44]

Al llegar al pueblo de Pativilca, Proctor se entrevista con su gobernador, anciano, quien ordena a los tenientes gobernadores que le faciliten el viaje.


[1]Julián Mellet. “ Impresiones sobre el Perú en 1815”, “Relaciones de Viajeros” Colección Documental de Independencia del Perú (En adelante C.D.I.P.), Tomo XVII, Vol. 1, p. 91

[2] Ibíd.

[3] Ibíd. p.92

[4] Ibíd.

[5] En la actualidad la provincia de Barranca es un importante polo comercial del Norte Chico.

[6] Camile de Roquefeuil, “Lima y Callao en 1817”, “Relaciones de Viajeros” C.D.I.P., Tomo XVII, Vol. 1, p. 140.

[7] Vasilii Mikhailovicht Golovnin “Lima y Callao en 1818”, “Relaciones de Viajeros” C.D.I.P., Tomo XVII, Vol. 1, p. 166.

[8] Término usado por Golovnin.

[9] Ibíd. p.168.

[10] Ibíd. p. 172.

[11] Alexander Caldcleuch “El Perú en Víspera de la Jura de la Independencia (1821)”, “Relaciones de Viajeros” C.D.I.P., Tomo XVII, Vol. 1, p. 177.

[12] Ibíd. p. 185

[13] Ibíd. 

[14] Ibíd. p. 194

[15] Es el termino utilizado por el viajero

[16] Alexander Caldcleuch “El Perú en Víspera…p. 195.

[17] Ibíd.

[18] Ibíd.

[19] Ibíd.

[20] Basil Hall “El Perú en 1821”, “Relaciones de Viajeros” C.D.I.P., Tomo XVII, Vol. 1, p. 244.

[21] Basil Hall “El Perú en…, p.p. 244-245.

[22] Ibíd. p.246.

[23] Ibíd. 246.

[24] Gabriel Lafond “Remembranzas de Guayayaquil (1822), Lima y Arica”, “Relaciones de Viajeros” C.D.I.P., Tomo XVII, Vol. 2, p. 94.

[25] Gabriel Lafond “Remembranzas de… p. 134.

[26] Ibíd. p.137.

[27] Ibíd.

[28] Robert Proctor “El Perú entre 1823 y 1824”, “Relaciones de Viajeros” C.D.I.P., Tomo XVII, Vol. 2, p. 189.

[29] Op. Cit.

[30] Robert Proctor “El Perú entre…, p.p. 218- 219.

[31] Ibíd. p.219.

[32] Ibíd.

[33] Ibíd.

[34] Proctor menciona que 2000 mil delos 4000 mil soldados traídos de Chile, murieron en los cuarteles, este tema debería de ser materia de una investigación mucho más amplia sobre los problemas de salubridad, a la llegada de las primeras expediciones de Cochrane y San Martín.

[35] Esta denominación significaba, caballos  que estaban en posesión de gente muy pobre, e inservibles para ser incorporados al ejército como granaderos.

[36] Robert Proctor “El Perú entre…, p. 221.

[37] Conocido en el Perú como “yuca”.

[38] Ibíd.

[39] Op. Cit.

[40] Robert Proctor “El Perú entre…, p. 222.

[41] Ibíd.

[42] Proctor, hace mención que en Supe almorzó Chupes, mientras que en Barranca le brindaron picadillo de gallina y también Chupes, acompañado luego de chocolates con tostadas.

[43] Por las referencias se trata de las antiguas haciendas del  Milagros y Galpón, ambas ubicadas en el actual distrito de Pativilca.

[44] Robert Proctor “El Perú entre…, p. 224.