Más de un millón de soles en compras sin licitación y soterradamente. La Universidad Nacional de Barranca está adquiriendo un estilo mafioso en su administración, ya que se han negado categóricamente a facilitar la información pública que le hemos solicitado por tercera vez consecutiva.
Los barranquinos sabemos perfectamente que esta gran institución es un logro de una campaña de luchas que duró varios años, sobre todo de parte de la sociedad civil, que gestionando y marchando pacíficamente en las calles consiguió la Ley de Creación de la UNAB y un importante presupuesto anual para su implementación. Sin embargo, mientras que los ciudadanos honestos ponían lo poco que tenían de su bolsillo para agilizar este anhelo de toda la provincia, las autoridades corruptas entregadas al latrocinio, solo esperaron el momento oportuno para erigirse como los gestores de nuestra universidad; utilizaron dinero público para su proselitismo en campaña y celebraron como carroñeros los logros obtenidos con el sudor ajeno.
¿Qué podemos festejar en este segundo aniversario de la creación de la UNAB? Desde sus inicios vimos a un grupúsculo en colusión con la autoridad de turno queriendo tomar el control absoluto a espaldas de la población. Tras este fracaso, el gobierno aprista envió una primera comisión organizadora circense, apro-fujimorista, que convocó a los más incapaces profesionales posible para estafar a los jóvenes postulantes. Finalmente, el primer grupúsculo apadrinado con el congresista Otárola, se presentó con una nueva propuesta, de muy buena trayectoria académica pero rodeados de la misma peste que ha sometido a nuestra provincia por varias décadas: corrupción.
Los resultados son literalmente pestilentes. Más de un millón de soles en compras sin licitación, sin mayores explicaciones excepto la excusa del desabastecimiento inminente con informes legales y técnicos escuetos, mediocres, amañados. La sociedad civil no debe permitir que la Universidad Nacional de Barranca tenga un oscuro manejo, lleno de soberbia, mentiras, irregularidades, y actos delictivos. Es necesaria la conformación de un comité ciudadano de fiscalización de todas las entidades públicas de nuestra provincia, y sobre todo de la Universidad Nacional de Barranca que acaba de nacer pero que está en la mira de las rapiñas que se pelean entre sí por llevarse la mejor presa.
Alerta Barranca, no permitas que la red de corrupción ocupe y embarre lo que haz logrado con tanto sacrificio a través de los años. No permitas que la mafia gobierne el futuro de nuestra sociedad. Despierta!
